EL BARCO DE CEMENTO, Por Antonio Pérez Manzano

Homenaje a don Heriberto Jara Corona, militar, político y diplomático mexicano.*

Breve semblanza: Nació en la población de Nogales, Veracruz, el año 1879; su educación transcurrió entre Orizaba y Pachuca Hidalgo. Cuando cumplía los 19 años se incorporó al Partido Liberal Mexicano fundado por los hermanos Flores Magón, con lo que inició una ardua carrera política, en los albores de la Revolución Mexicana, correspondiéndole jugar un importante papel en 1907, durante la huelga de Río Blanco, Veracruz, donde fue apresado. Posteriormente, se mostró muy activo escribiendo en varios periódicos, lo que le costó nuevo arresto y el envío a realizar trabajos forzados al Valle Nacional, Oaxaca, de donde escapó para incorporarse a la lucha revolucionaria convocada por Francisco I. Madero. Durante esta etapa alcanzó el grado de Coronel del ejército y posteriormente, fue electo como diputado al Congreso de Veracruz; en 1914 se incorporó al ejército carrancista con el grado de General Brigadier. Se desempeñó como diputado del Congreso Constituyente de Querétaro (1916-1917), en el que se pronunció por diversas reformas sociales y por darle un contenido agrarista al artículo 27 constitucional, fue de los constituyentes más activos y propositivos, junto con Francisco J. Mújica y otros.

De 1917 a 1920 fungió como Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario de México ante el gobierno de Cuba, cuando la isla era un foco de la oposición conservadora al nuevo régimen revolucionario en México, por lo que se encargó de normalizar las relaciones entre ambos países. El presidente Lázaro Cárdenas lo nombró Comandante Militar en Veracruz y Oaxaca y el presidente Ávila Camacho lo designó Secretario de Marina, cargo que desempeñó durante buena parte de la 2ª Guerra Mundial, entre 1940-1946. En los años siguientes fue nombrado Presidente Honorario del Movimiento Mexicano por la Paz y formó parte del Consejo Mundial de la Paz. Durante la revolución china, viajó a ese país y defendió los principios y el movimiento de Mao Tse Tung. Por sus actividades pacifistas recibió en 1952 el premio “Stalin” de la Paz; otra distinción que recibió fue la medalla “Belisario Domínguez” en 1959, otorgada por el Senado de la República. También ocupó la presidencia del Instituto Mexicano-Cubano de Relaciones Culturales Juárez-Martí, desde la cual estuvo a favor de la revolución cubana, de la autodeterminación de los pueblos y de la no intervención. Falleció el 17 de abril de 1968 en la Ciudad de México.

¿Se podría afirmar que, el ser humano es navegante por naturaleza? Desde la infancia casi todos hemos jugado con un barquito de papel, de madera, de plástico y de otros materiales; ¿por qué no con uno de cemento o de piedra?

Los técnicos de fabricación naval, -de acuerdo con lo dicho por el General Jara-, aconsejaron la construcción de barcos de cemento para el servicio de cabotaje; en realidad nunca llegó a construirse un barco, solamente se hizo una dársena de cemento que al ser llevada al dique seco de San Juan de Ulúa, se hundió por el defectuoso manejo de su construcción. Pero esto no significa que haya sido errónea la idea de construir embarcaciones de cemento; el cemento armado no tiene mayor peso que las placas de acero con las que se construyen los trasatlánticos, éstos no se hunden por razón de su peso estructural. El cemento recubierto con un impermeabilizante adecuado es útil para las construcciones navales.

 

*El presente artículo fue publicado el  martes 21 de noviembre en la revista digital ENLACE MÉXICO.

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