VII. RENTA BÁSICA UNIVERSAL: EL PRINCIPIO DE UNA SOCIEDAD DEPENDIENTE, SUMISA Y TOTALMENTE CONTROLADA

La renta básica universal (RBU), también conocida como renta básica incondicional, renta básica (RB), ingreso ciudadano (IC), garantía básica del ingreso, universal demogrant o basic income, es una forma de sistema de seguridad social, aún en análisis para su implantación, en la que todos los ciudadanos o residentes de un país reciben regularmente una suma de dinero sin condiciones, ya sea desde un gobierno o alguna otra institución pública, además de cualquier ingreso adicional percibido por cuestiones laborales.

Así pues, este dinero lo recibe todo miembro de pleno derecho o residente de la sociedad, incluso si no quiere trabajar de forma remunerada y no se toma en consideración si se es rico o pobre; dicho de otra forma, independientemente de cuáles puedan ser las otras posibles fuentes de ingreso y sin importar con quién conviva.

En pocas palabras, por si la definición oficial no ha sido del todo clara, la Renta Básica Universal se define como el derecho de todo ciudadano y residente del mundo, acreditado a percibir una cantidad periódica que cubra, por lo menos, las necesidades básicas sin que tenga que trabajar por ello.

De esta forma, recién iniciado el año, se ha empezado a hablar de los primeros pasos para implantar el, hasta el momento, controvertido sistema pudiendo estar más cerca de lo esperado, implementándose con varias pruebas piloto durante 2017 en diferentes partes del mundo. Algunos gobiernos están considerando proveer a sus ciudadanos con un salario básico incondicional, con el objetivo de erradicar la pobreza de una vez por todas.

Entre la lista de proyectos de RBU para el 2017 se cuenta el de la provincia de Ontario, Canadá, donde antes de mediados de año se implementará un millonario plan piloto que proporcionará a todos los ciudadanos una renta básica universal de 970 dólares estadounidenses.

Finlandia, por su parte, elegirá aleatoriamente a 2,000 ciudadanos que recibirán 500 dólares mensuales por dos años, el mismo período durante el cual 250 residentes de la ciudad de Utrecht, Holanda, cobrarán 1,000 dólares mensuales a partir de este mes.

Estas no han sido las primeras pruebas realizadas. En la India, estudios piloto de RBU llevados a cabo en 2011 incrementaron tanto la fuerza laboral como las posibilidades de trabajo. Los resultados mostraron un cambio del trabajo asalariado tradicional hacia la agricultura por cuenta propia y las iniciativas empresariales. Además, el flujo constante de ingresos alivió las ansiedades económicas, permitiendo a las familias centrarse en su salud e invertir en el futuro.

Por otra parte, en otro estudio realizado en el pueblo de Dauphin, Canadá, se reportan menos problemas médicos relacionados con la salud mental y menos ingresos a los hospitales por accidentes y lesiones.

De acuerdo con ElonMusk, fundador de Tesla Co., un sistema de RBU podría ser la única alternativa para lidiar con la automatización continua de puestos de trabajo y su creciente efecto en el desempleo generalizado.

Aunque las pruebas para la implementación de la Renta Básica Universal parezcan solo simples ensayos, todo apunta a que el proceso de instauración del modelo será imparable y forma parte de un proyecto a escala mundial, que configurará la forma de las sociedades futuras, algo que, a primera vista, puede parecer muy positivo, pero que en realidad desconocemos si existen objetivos ocultos detrás de, lo que al parecer es, la solución para erradicar de una vez por todas la situación de pobreza en el mundo, por lo cual, es importante hacer un análisis más profundo.

Por un lado, y fuera de la posible influencia inmediata en el mercado de trabajo actual, parece que la existencia de este salario garantizado, acabaría con el sufrimiento de familias que apenas disponen de recursos para sufragar los gastos más básicos para subsistir, como son la comida o el pago de la electricidad, el suministro de agua y gas o el acceso a Internet.

Asimismo, como lo comentábamos al principio del artículo, esta acción se convertiría en el primer paso para afrontar el problema del desempleo, a causa de la creciente automatización de gran parte de las actividades industriales y otras actividades humanas, que han sido paulatinamente reemplazadas por la inteligencia artificial. Lo anterior asegura que millones de personas se quedarán sin trabajo en un futuro no muy lejano y la existencia de este ingreso garantizaría su supervivencia con un cierto grado de tranquilidad para afrontar un futuro incierto.

Otro aspecto positivo de la implementación de este sistema, es que podría beneficiar a un tipo específico de ciudadanos, por ejemplo, personas creativas con un impulso artístico irrefrenable, que con este ingreso, podrían garantizar plena dedicación a su creatividad, aunque ello implicara que no tuvieran acceso a una vida de lujo.

Individuos con pasión por el arte, sacrificarían sin dudar el acceso a lujos innecesarios, si con ello pudieran dedicarse plenamente a hacer aquello que les gusta y les llena como personas.

De la misma forma, se daría pauta a un mayor desarrollo científico e intelectual sin la necesidad de pertenecer y acceder a los selectivos institutos encargados del supuesto crecimiento tecnológico en varias áreas acreditadas, inclusive, podrían haber nuevas propuestas y métodos complementarios que quizá la ciencia oficial no se haya planteado.

Sin duda, los aspectos positivos del establecimiento de una RBU, podría beneficiar a la humanidad en diversos aspectos. Sin embargo, es obligado, como todo, analizar si esto traería consecuencias negativas y hasta dónde podría ser bueno pugnar por esa iniciativa.

Cuando empezamos a unir las piezas del rompecabezas y observamos con más atención, descubrimos que tras esta iniciativa, se ocultan aspectos inquietantes, no solo respecto a la configuración de las sociedades futuras, sino también sobre el futuro de la propia especie humana.

Y es que estamos hablando de la creación de una sociedad conformada por una gran cantidad de personas “DEPENDIENTES” del estado y por ende, una sociedad condicionada por este mismo.

La implantación de la RBU, nos habla de la llegada inminente de un problema de subsistencia a escala masiva entre gran parte de la población. El propio hecho de que se empiece a trabajar en la instauración de esta renta de ciudadanía, antes de que el problema se manifieste en toda su magnitud, demuestra que la propia iniciativa, no es una solución puntual para un problema circunstancial, sino la base para establecer un nuevo modelo de sociedad obediente y totalmente dependiente. Es decir, una nueva sociedad en la que potencialmente habrá un alto porcentaje de población que necesitará una ayuda externa continua para poder subsistir, completamente sometida y sin más salida que obedecer a aquellos que garantizan su supervivencia.

Alguien completamente dependiente y en este caso, improductivo porque no puede trabajar, es también una carga y un elemento innecesario y sacrificable. De hecho, estamos hablando del potencial nacimiento de una nueva clase social, incluso inferior a los esclavos de las antiguas culturas y modelos económicos, ya que un esclavo, como quiera verse, sí era necesario y productivo, pues representaba una mano de obra indispensable para sostener el sistema en pie y las élites de turno; sin embargo, las personas que vivirán subsidiadas y sin posibilidad de trabajar, no serán nada más que una molestia y un dispendio para el sistema y las élites futuras.

Según el antropólogo Yuval Noah Harari, una de las características básicas de esta sociedad futura será una división bastante clara entre una élite de superhumanos, que tendrá acceso a los más sofisticados avances en biotecnología, y una gran masa dominada por esa élite, que apenas tendrá nada a lo que dedicarse, puesto que la mayoría de los empleos que existen ahora desaparecerán, debido a la automatización.

Ciertamente, problemas de gran relevancia mundial, como el hambre, desaparecerán y será posible alimentar a la población gracias a los avances tecnológicos. Sin embargo, lo difícil será dotar de sentido a las vidas de todas esas personas, no solo dependientes, sino aisladas de cualquier toma de decisiones y del acceso al poder.

Como bien indica Harari, el Estado y las élites verán a la población como prescindible. Así pues, en el siglo XX los políticos, cualquiera que fuese su ideología, invertían en hospitales y en carreteras porque necesitaban a la gente ya fuera como votantes, soldados u obreros para las fábricas. Pero sucederá lo contrario en el futuro, puesto que la población ya no será necesaria para mantener a las élites.

La implantación paulatina de la Renta de Ciudadanía a escala planetaria, que probablemente veremos desplegarse en los próximos años de forma asimétrica en diferentes países, por el momento no cuenta con características claras que nos indiquen de qué manera se implementará en cada una de las naciones.

Aún desconocemos si será una Renta Incondicional, es decir, una paga que cobrará cualquier ciudadano con independencia de quién sea o de lo que haga, o si será Condicionada, o sea, ligada al cumplimiento de una serie de requisitos.

Dicho de otra manera: si te “portas mal y no obedeces”, te la podrán restringir o limitar parcialmente. Así pues, las personas que en el futuro necesiten de la Renta Ciudadana para subsistir, recibirán el dinero por vía exclusivamente electrónica y solo podrán realizar sus pagos por la misma vía, porque pronto no habrá la posibilidad de comprar nada si no es a través de un pago electrónico.

Yuval Noah Harari afirma que lo difícil será dotar de sentido a las vidas de las personas y es cierto, la implantación final de este nuevo modelo girará en gran parte alrededor de este aspecto. A medida que crezcan las generaciones de personas subsidiadas desde su nacimiento, también crecerá la posibilidad de que muchas de estas personas no tengan ningún interés o no encuentren ninguna motivación en sus vidas, pues tampoco tendrán la posibilidad de acceder a puestos de trabajo en los que realizarse, difícilmente tendrán la posibilidad y el interés de formar una familia, un concepto que por cierto está siendo erradicado, ni tampoco tendrán la opción de intentar cumplir algún sueño de éxito dentro de la sociedad (ser rico, famoso o generar un patrimonio).

Así pues, estamos hablando del nacimiento de generaciones enteras de personas potencialmente frustradas como seres humanos, sin apenas ninguna razón para vivir, más allá de la satisfacción de sus necesidades fisiológicas más básicas. La mejor forma de combatir esta potencial frustración de estos individuos, que pudiera desembocar en una conducta altamente destructiva e incontrolable hacia sí mismos y hacia su entorno, será fabricar sueños artificiales para ellos, es decir, aspiraciones “baratas” y asumibles para sus insignificantes capacidades económicas.

Lamentablemente, en la actualidad empezamos ya a vislumbrar los primeros modelos que apuntan en esa dirección. Ya tenemos a cada vez más personas desesperadas por acumular “likes” o seguidores en las redes, que consideran como un tesoro personal o como un símbolo de estatus virtual-social.

Lamentablemente esto no es ninguna fantasía. Es importante hacer un lugar a este tema en nuestro cuaderno informativo, para darnos cuenta que dentro de la tormenta de sucesos mundiales, existe un claro objetivo: el control absoluto de la sociedad.

La creación de una ciudadanía dependiente, sumisa y totalmente controlada, es el fin evidente del establishment que buscan desesperadamente apresurar su agenda respecto a la implantación de un nuevo sistema mundial.

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