VI. RENTA BÁSICA UNIVERSAL… ¿ESTAMOS DISPUESTOS A ASUMIR LAS CONSECUENCIAS?

Si pensábamos que el concepto de la “Renta Básica Universal” era algo que el candidato de la coalición “Por México al Frente” a la presidencia de México, Ricardo Anaya Cortés, utilizaba sólo como una ocurrencia o como parte de un discurso populista con fines electorales, resulta que NO; que esto va mucho más allá y sin duda, es un tema que vale la pena volver a analizar con mucho detenimiento para entender sus alcances y lo que significaría para la sociedad que esta iniciativa se implementara de manera exitosa.

Así pues, si hemos seguido a los medios de comunicación en este tema, la Renta Básica Universal (RBU) también conocida como Renta Ciudadana, podría estarse convirtiendo en una realidad al momento de ya haberse echado a andar varias pruebas piloto alrededor del mundo durante el pasado 2017.

Para recordar un poco el concepto, tenemos que la RBU se define como una “forma de seguridad social​ en la que todos los ciudadanos o residentes de un país reciben regularmente una suma de dinero sin condiciones, ya sea desde un gobierno o alguna otra institución pública, además de cualquier ingreso recibido de otros lugares. La recibe todo miembro de pleno derecho o residente de la sociedad incluso si no quiere trabajar de forma remunerada, sin tomar en consideración si es rico o pobre, o dicho de otra forma, independientemente de cuáles puedan ser las otras posibles fuentes de renta, y sin importar con quién conviva”.

Sin duda, esto podría sonar muy conveniente y sobre todo, podría considerarse como la solución a uno de los peores males económicos que aqueja a la sociedad mundial: la pobreza.

Como quizá usted ya sabe, entre la lista de programas pilotos donde se ha implantado una RBU, se encuentra la provincia de Ontario, Canadá, que proporcionará a todos sus ciudadanos un ingreso de 970 dólares estadounidenses mensuales.

Finlandia, por su parte, eligió aleatoriamente a 2,000 ciudadanos que recibirán 500 dólares mensuales por dos años, al igual que 250 residentes de la ciudad de Utrecht, Holanda, cuya RBU será de 1,000 dólares mensuales.

Por otra parte, en la India, pruebas piloto llevadas a cabo en 2011, demostraron el incremento tanto de la fuerza laboral como de las ofertas de trabajo. Los resultados mostraron un tránsito del trabajo asalariado tradicional, hacia proyectos de agricultura independientes y el incremento de las iniciativas empresariales. Adicionalmente, el flujo constante de ingresos alivió las necesidades económicas, permitiendo a las familias concentrarse en su salud e invertir para el futuro.

Asimismo, un estudio realizado en Dauphin, Canadá, reporta mejores índices de salud mental y menos ingresos a hospitales por accidentes y lesiones. Así pues, para muchos, un sistema de RBU podría ser la alternativa para lidiar con la automatización en la industria y su consecuente contribución al desempleo generalizado.

Sin embargo, esta maravillosa solución, deja, sin lugar a dudas, la ventana abierta a muchas preguntas… ¿Es la RBU viable económicamente o sostenible para un gobierno? ¿Garantizará mayor productividad a un estado o simplemente se mantendrá e incrementará la tasa de desempleo? ¿Cómo esto afectará al desarrollo de la sociedad?

Sin duda, el hecho de que cada ciudadano garantice su supervivencia y la cobertura de necesidades básicas, significaría, en teoría, que un individuo emplearía buena parte de su tiempo libre en realizar actividades que aporten beneficios a su entorno o bien, que satisfagan sus propias necesidades y deseos.

Sin embargo, el verdadero riesgo de buscar una solución de este calibre, es decir, la implantación de la RBU a nivel mundial, representaría la creación de una sociedad completamente DEPENDIENTE del Estado, terminando de una vez por todas con el sometimiento de la voluntad de la ciudadanía a cualquier régimen y política establecida por los gobernantes. Visto desde un punto de vista muy crítico, estaríamos hablando del sometimiento de la ciudadanía a un régimen absolutista completamente consentido por los gobernados.

La implementación de una Renta de Ciudadanía, demuestra a todas luces que esta iniciativa no es una solución puntual para un problema circunstancial, sino la base para establecer un nuevo modelo de sociedad en la que potencialmente habrá un alto porcentaje de población que necesitará ayuda continua para poder subsistir.

Lamentablemente, para las élites gobernantes, un individuo completamente dependiente e improductivo, es además de una carga, un elemento innecesario y sacrificable. Así pues, estaríamos hablando del surgimiento de una nueva clase social, inferior incluso a los esclavos sometidos por los imperios a lo largo de nuestra historia. Aún en la historia reciente, los esclavos eran absolutamente necesarios, pues eran la mano de obra indispensable para mantener al sistema en pie y a las élites de turno.

De acuerdo con Yuval Noah Harari, reconocido historiador y escritor israelí, profesor en la Universidad Hebrea de Jerusalén, una de las características básicas de la sociedad futura, será una clara división entre una élite de superhumanos, misma que tendrá acceso a los más sofisticados avances en biotecnología; y por otra parte, una gran masa dominada por esta élite, individuos quienes no tendrán nada a que dedicarse, puesto que la mayoría de los empleos que existen hoy día desaparecerán debido a la automatización.

Harari expone que otros problemas, como por ejemplo el hambre, desaparecerán y será posible alimentar a la población gracias a los avances tecnológicos. Sin embargo, lo difícil será dotar de sentido a las vidas de todas esas personas, no solo dependientes, sino aisladas de cualquier toma de decisiones y del acceso al poder. Así pues, el Estado y las élites, verán a la población como prescindible.

Durante el siglo XX y aún en lo que llevamos del presente, los políticos, incluidos aquellos considerados como dictadores, invertían en hospitales y carreteras, porque necesitarán a la gente, ya fuera como votantes, soldados u obreros para las fábricas. En el futuro, sucederá lo contrario puesto que la población ya no será necesaria para mantener a las élites.

Asimismo, hay quinees piensan que una vez implementada en su totalidad la RBU, veremos el surgimiento de una clase social intermedia absolutamente minoritaria conformada por individuos altamente capacitados, que proveerán a la clase superior de recursos intelectuales y desempeñarán actividades que no puedan realizar las máquinas. Del mismo modo, se encargarán de mantener el control de la clase subsidiada garantizando que ésta esté completamente sometida y confinada.

Al conocer lo anterior, no es de sorprender que exista una propuesta puntual por parte de uno de los candidatos a la presidencia de nuestro país (aunque aún no tenemos idea de cómo la llevará a cabo), ya que la implantación paulatina de la RBU a escala planetaria, muy probablemente la veremos extenderse en los próximos años de forma asimétrica a nivel internacional.

La pregunta que podría surgir en cualquier persona que analice un poco más a fondo este tema, es si esta Renta Ciudadana será completamente incondicional; por el simple hecho de pertenecer al género humano, por ejemplo, o si será condicionada al cumplimiento de una serie de requisitos específicos; ya que sólo así, siendo condicional, se podría utilizar como la herramienta más efectiva de control social jamás creada, supeditando la voluntad ciudadana a su propia subsistencia.

Noah Harari advierte que en el futuro, lo difícil será dotar de sentido a la vida de las personas, y esto es cierto, la implementación final de este nuevo modelo girará en gran medida alrededor de este concepto. A medida que crezcan las generaciones de personas subsidiadas desde su nacimiento, también crecerá la posibilidad de que muchas de estas personas no tengan ningún interés o no encuentren ninguna motivación en sus vidas, pues tampoco tendrán la posibilidad de acceder a puestos de trabajo en los que realizarse, difícilmente tendrán la posibilidad y el interés de formar una familia, ni tampoco tendrán la opción de intentar cumplir con sus sueños de éxito económico y social.

Estaríamos hablando del nacimiento de generaciones enteras de personas potencialmente frustradas, sin aparentes razones para vivir más allá de la satisfacción de sus necesidades fisiológicas más básicas.

Implicaciones económicas. Un resumen.

Hasta aquí, hemos logrado compilar las ideas principales de las afectaciones que desde el punto de vista social, podrían llegar a transformar a la humanidad, de formas inimaginables. Esto, sin contar los sobreendeudamientos en los que caerían cada uno de los Estados que implementen este modelo para poder sustentarlo, ya que no sería posible que una RBU fuera cubierta por el erario.

Así pues, si lo vemos desde el punto de vista estrictamente económico, el hecho de romper el vínculo entre trabajo y remuneración puede desincentivar a los más jóvenes para que adquieran una educación superior, puesto que con empleos menos calificados, les podría parecer a muchos suficiente.

Asimismo, la renta básica, forzosamente tendría que sostenerse mediante el incremento de los impuestos. La propia renta básica pasaría ser de incondicional a totalmente condicional, los más beneficiados serían los que ganan menos, pero reduciendo a la mitad de los ingresos de los contribuyentes con rentas más altas. Si la cantidad percibida a cada ciudadano es baja, no le protegería de los gastos y tampoco le libraría de seguir trabajando como antes.

Del mismo modo, se crearía un gran vacío en los puestos de baja remuneración, afectando gravemente a la economía, es decir, nadie querría trabajar por poco dinero ya que una cantidad igual o poco mayor, sería asignada sin el mayor esfuerzo.

La aplicación de esta renta universal generaría una tendencia inflacionista en la economía. El empleado al no tener la necesidad de trabajar podría abandonar su puesto. Las empresas tendrían la posibilidad de mejorar las condiciones laborales, pero aumentando los precios de los productos, para seguir manteniendo el margen de beneficio. Dicho fenómeno generaría una subida generalizada de precios y un menor poder adquisitivo por parte de los ciudadanos.

Sin duda, aunque pudiera sonar como una buena propuesta y la solución a cualquier problemática económica del mundo, la RBU puede ser la máxima falacia expuesta por las élites para establecer un completo y eficiente control sobre la población mundial al condicionar su subsistencia a la obediencia de las leyes y normas impuestas por el Estado.

Para finalizar, y hablando en términos monetarios, la factibilidad de que la RBU se aplique en México, de acuerdo con la propuesta del candidato de la coalición “Por México al Frente” de otorgar 2,900 pesos mensuales por persona, es más que remota, inverosímil, ya que esto costaría anualmente 3.8 billones de pesos al erario mientras que el presupuesto de gastos del Gobierno Federal para el 2018 será de 3.5 billones…

¿En verdad es posible implementar este concepto sin ningún tipo de consecuencia económica, financiera o social?

De llevarse a cabo, estoy seguro de que el precio a pagar será muy alto. Y, lamentablemente, por lo mencionado anteriormente, no sólo nos costará dinero…

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