V. VENEZUELA… ¿EXISTE OTRA VERSIÓN DE LOS HECHOS?

Por ya varios años, Venezuela ha sido el centro de una polémica discusión respecto a lo que una buena política social y el respeto a los derechos humanos del pueblo se refiere. Sin embargo, podemos darnos cuenta que la influencia de los medios de comunicación es determinante para la postura que adoptará la sociedad mundial, sobre la difícil situación por la que atraviesa la llamada República Bolivariana de Venezuela.

De acuerdo a lo anterior, se entiende que la población de este país vive momentos muy complicados en donde el régimen “autoritario” de Nicolás Maduro, no pierde oportunidad para pisotear la vida y los derechos del ciudadano venezolano, logrando así la indignación, no sólo de los países latinoamericanos, sino que este gobierno, se ha ganado el completo repudio de la sociedad mundial.

Pero…. ¿acaso no estaremos viendo sólo un lado de la moneda? ¿En realidad tenemos la información completa? ¿Serán quizá otros factores los que han casi derribado la estabilidad política de Venezuela?

Con toda certeza, la objetividad con la que se puede juzgar este conflicto es verdaderamente limitada debido a que contamos con información y puntos de vista con sesgo y, por supuesto, basados en la ideología o convicción que profesamos. Sabemos, y esto no es ningún secreto, que existen genuinos intereses por parte de los Estados Unidos por desestabilizar social y políticamente a cada miembro de la comunidad Latinoamericana y por consiguiente, la resistencia a esta intervención, en la mayoría de los casos, da como resultado un señalamiento al régimen como “dictatorial” y poco más que “autoritario”.

El ejemplo claro de esto, lo podemos comprobar en las declaraciones hechas públicas en marzo de 2007 por el General en retiro del Ejército de los EE.UU. Wesley Clark, donde establecía que las decisiones tomadas desde el Departamento de Defensa norteamericano versaban respecto a la desestabilización del régimen de 7 países de Medio Oriente en los próximos años, comenzando por Iraq, Siria, Líbano, Libia, Somalia, Sudán, y terminando con Irán.

En la actualidad podemos observar este plan en marcha con las intervenciones periódicas en estos países donde se le acusa al gobierno de cometer terribles crímenes, para luego intervenir militarmente y “salvar el día” imponiendo un nuevo régimen.

Al respecto, y hablando de información totalmente opuesta a la conocida por la mayoría, y sin el mayor interés de justificar el proceder de Nicolás Maduro, creo que es importante el conocer el punto de vista de Thierry Meyssan, un reconocido periodista y activista francés, fundador de La Red Voltaire, una reconocida organización que promueve la libertad de expresión a nivel mundial.

Meyssan asegura que la situación está lista y cuando Estados Unidos lo desee, va a comenzar la guerra en Venezuela.

Así pues, el activista francés asegura que Estados Unidos está intentando sembrar el caos en el país sudamericano incentivando la oposición al gobierno y, en el peor de los casos, provocar una guerra civil. En el 2004,se decía que el Pentágono iba a librar guerras para dividir el mundo en dos zonas, sin duda una metodología extraña, pero consistía en mantener una zona estable para los estadounidenses y sus aliados, e incluso algunos enemigos como China, Rusia y la India, y otra, donde no hubiera gobierno estable ni desarrollo, sino sólo el caos de una guerra sin fin.

Thierry Meyssan explica que Estados Unidos pretende garantizar que ningún estado pueda ser una amenaza y que nadie pueda desarrollar un poderío que amenazase su hegemonía mundial. En cuanto a la América Latina, sólo Brasil, Argentina y México debían ser Estados estables y el resto, debía ser desestabilizado.
Ojo, en el caso de Venezuela, al “supremacismo yanqui”, NO le interesa el petróleo de este país, sino únicamente desestabilizar la región. Los Estados Unidos han resuelto su problema energético por medio de la aprobación de la reforma energética en México, misma que, dicho sea de paso, ya ha entrado en vigor.

Aunque nadie ha podido precisar el por qué se generan esas acciones ahora, está claro que EE.UU. hace que la situación hierva poco a poco.

“Guerra de perros”.

Como puede observarse, a decir de Meyssan, Estados Unidos opera en el exterior mediante una estrategia militar destructiva que funciona con base en un mecanismo de desestabilización interna en los países considerados enemigos. Lo que pasó en Ucrania, en Siria o en Libia, es exactamente la misma metodología y siempre comienza exactamente igual. Como lo dijimos en líneas anteriores, se acusa al gobierno de cometer terribles crímenes para luego enviar al país fuerzas especiales, francotiradores que se colocan en los techos durante una manifestación con el objetivo de disparar tanto en contra de los manifestantes, como contra la policía. Eso crea una confusión enorme, y cada bando está convencido de que fue el otro el que le disparó, y ese es el comienzo de un enfrentamiento interno.

Este método, conocido popularmente como “guerra de perros”, fue utilizado por primera vez en Yugoslavia en 1991, donde los estadounidenses lograron provocar una guerra civil que dividió el territorio, dando lugar a nuevas naciones: Eslovenia, Croacia, Bosnia y Herzegovina, Macedonia, Serbia y Montenegro.

Una vez sembrada la confusión, se comienza a acusar al gobierno de las muertes, a través de los medios de comunicación, haciendo uso de la comisión de Derechos Humanos con sede en Ginebra. Ese Consejo se transforma rápidamente en un tribunal de acusación que de una manera “eficiente” consigue varios testigos que acuden a dar su testimonio, pero, afirma Meyssan, son falsos testigos.

Sus testimonios se avalan y se envía esa información al Consejo de Seguridad de la ONU, que queda horrorizado y autoriza el uso de la fuerza contra ese “terrible gobierno que acaba de matar a su población”. Simultáneamente, dice el periodista francés, se envían al país fuerzas especiales que atacan los símbolos del Estado. En Siria, por ejemplo, atacaron estatuas del presidente Háfez Al Assad, considerado como el padre de la Siria moderna.

Respecto a Venezuela, Meyssan piensa que atacarán estatuas de Hugo Chávez, quemarán la bandera y elementos que no tienen valor militar, como el inicio de una “guerra simbólica” y en ese momento, ahora sí, utilizarána los medios de comunicación internacionales para explicar que lo que están viendo, o lo que es selectamente transmitido, es una revolución.

Además, para llevar a cabo operaciones militares con miras a la desestabilización de un país, es necesario rodear al país que van a atacar o al menos tener una base militar en la frontera del país. En Libia utilizaron a Egipto; en el caso de Siria, utilizaron casi todos los estados aledaños: Turquía, Líbano, Irak y Jordania.

De acuerdo con el fundador de la Red Voltaire, para noviembre de este año se han planeado una serie de maniobras militares en las fronteras colindantes con Perú, Colombia y Brasil, por supuesto, bajo el liderato de los Estados Unidos.

Corroborando lo anterior, el periodista venezolano Eleazar Díaz Rangel, reveló detalles del presunto informe que el almirante Kurt Tidd, jefe del Comando Sur (Integrado por los ejércitos de los países sudamericanos al servicio de los Estados Unidos), envió a la Comisión de Servicios Armados del Senado estadounidense. Según Díaz Rangel, EE.UU. estaría colaborando estrechamente con la coalición opositora venezolana para derrocar al gobierno de Maduro, combinando acciones callejeras, con un empleo dosificado de la violencia armada bajo un enfoque de cerco y asfixia contra el gobierno bolivariano.

No obstante, Estados Unidos no se arriesgará a una intervención militar directa en Venezuela y apostará por una intervención multilateral, lo que justificaría las recientes conversaciones de Donald Trump con los presidentes de Argentina, Paraguay y Colombia.

Por su parte, el sociólogo James Petras, residente en Nueva York, sostiene que el Comando Sur de EE.UU., se ocupa de crear las tensiones y espera un levantamiento militar en Venezuela, mientras apoyan los actos violentos en las calles buscando agotar a las fuerzas policiales y militares. Así pues, el Comando Sur, uno de los nueve comandos militares de EE.UU. con base en el Estado de Florida, está forzando la máquina para provocar un golpe de Estado en Venezuela, que finalmente permita intervenir a Washington.

En estos momentos, todo apunta, coincidiendo Meyssan, Díaz Rangel y Petras, a un levantamiento militar o a una posible guerra civil en Venezuela, que contaría con la intervención externa de los países de la zona aliados de EE.UU., y posiblemente con la intervención directa del ejército norteamericano.

Sin duda, lo anterior es información completamente opuesta a la “oficial” mostrada y difundida obstinadamente por la mayor parte de los medios de comunicación a nivel mundial (algunos con la tarea expresa de hacerlo, otros, simplemente dedicados a replicar la información de los grandes medios sin mayor trabajo de investigación de por medio), misma que intenta poner a la opinión pública en contra de un régimen que, indistintamente de su mal o buen gobernar, es estigmatizado a través de una estrategia de desestabilización social.

Lo anterior, trae a colación el concepto psicológico denominado como Disonancia Cognitiva, mismo que es definido como: “la tensión o desarmonía interna del sistema de ideas, creencias y emociones (cogniciones) que percibe una persona que tiene al mismo tiempo dos pensamientos que están en conflicto, o por un comportamiento que entra en conflicto con sus creencias”.

Así pues, de acuerdo al concepto, la sociedad tiende a rechazar en automático las ideas opuestas a lo que previamente se le ha impuesto, por más verdaderas que éstas sean. En pocas palabras, en el caso venezolano, muy pocos observamos que pudiera haber otra versión en cuanto a lo que verdaderamente sucede en este país y por lo tanto, diferentes puntos de vista al respecto.

Si usted ha leído con atención este artículo, se podrá dar cuenta que la intención no es validar o desacreditar al régimen de Nicolás Maduro, ni su forma de Gobierno; es más, ni siquiera hablamos de ello. Simplemente, es un llamado a la reflexión y tener una idea más clara de cómo es que podemos formar un criterio auténtico y propio respecto a una problemática específica de índole internacional.

En México, los sesgos informativos funcionan de la misma manera. No podemos escaparnos de eso. Sin embargo, desde nuestra trinchera, podemos contrastar la información más popular mediante la búsqueda de aquella que pudiera nutrir y complementar nuestro criterio. Quizá no demos con la verdad absoluta, pero es seguro que estaremos más cerca de la realidad y nuestra postura será más sensata.

En lo que se refiere a Venezuela, es claro que la estabilidad política y social del país sudamericano está siendo derrumbada por una serie de estrategias encaminadas al debilitamiento, o mejor dicho, a la eliminación del Estado Nación venezolano.

Y del régimen de Nicolás Maduro, hablaremos detalladamente en la próxima ocasión.

Sé el primero en comentar

Deje un comentario