I. LOS TIEMPOS QUE CORREN… ¡EN REVERSA!

Hola mushashos, supongo que habrán extrañado las mafufadas, barbaridades y ocurrencias del emba, o tal vez no. El caso es que se tomó un sabático para concentrar todas sus fuerzas en no hacer nada, de nada, a causa de malestares generales, coroneles y mayores, que lo atacaron al unísono en concierto concertado. La mala noticia es que en cuanto se sintió más o menos bien le dio por volver a las andadas, así que si no quieren sufrir sus embates (de emba y bates), sáltense hasta donde dice: En fin…

Una revisión somera de los acontecimientos acaecidos en sucesión sucesiva en estos días, nos deja sin duda desconcertados, mareados, irritados y atribulados, y eso si nos limitamos a leer las noticias locales. El ámbito internacional no ha vuelto a hacer sentido desde que se conjugaron las malas nuevas procedentes de Colombia, Reino Unido y, sobre todo, de Estados Unidos. La cobertura mediática ha sido intensa, de hecho las mejores comedias en TV son las mesas de análisis. De ahí que el emba haya respondido a las numerosas peticiones (¿?) y se haya puesto a hacer un resumen de los hechos que más molestan a los mexicanos, como siempre sin ningún sentido ni respeto para la lógica.

Empezando por el final, parecería que los misiles procedentes de EUA nos pegan más cuando se enfocan en tres problemas: a) la migración, b) el TLC y c) el mentado muro. Ya saben que en ambos tres casos ha habido tropiezos y tropezones, pero podríamos resumir la situación de esta manera:

  1. La Casa Blanca la trae contra los migrantes, más si son mexicanos. Amenazan con realizar deportaciones masivas y endurecer (¡máaas!) los requisitos para la obtención de una visa. Lamentablemente les hacemos el juego al desparramar alegremente inquietantes “noticias”, que sólo existen en la imaginación de los cibernautas. Eso de que habrá deportaciones masivas suena ominoso, pero depende de lo que llamen “masivas”, pues en los dos periodos de Obama expulsaron tres millones de migrantes y ni salió en los periódicos. Claro que hay que prepararse y ya se han tomado medidas preventivas (más recursos a la red consular, así como mesas de ayuda y orientación en cada representación) y medidas correctivas (facilidades para los estudiantes repatriados por ejemplo).
    Creo que a los exprimos del norte no les será posible organizar una operación ese tipo por muchos motivos, entre los cuales hay que considerar la complejidad de sus propias leyes migratorias. Para emepezar, indocumentado no es sinónimo de deportable. Hay muchos casos de indocumentados que después de ser detenidos son autorizados a permanecer en territorio norteamericano, sin visa ni permiso alguno, es el caso de los casados con norteamericano/a o los que tienen hijos mayores de 21 años, nacidos en EUA. También aquellos que al momento del arresto puedan probar que llevan más de diez años viviendo en EUA.
    Y hay más excepciones, la clave es que sólo se pueden hacer valer en un juicio de deportación. Por eso es muy importante el apoyo legal, pues pocos paisanos saben de esto.  Como hay 58 tribunales de  migración con 250 jueces en total, los cuales tienen que atender más de medio millón de casos al año, un caso puede tardar hasta tres años en desahogarse y mientras tanto, el paisano logra lo que todos quieren: no regresar a México por ahora.
    Además,  no es posible localizar a todos los que han rebasado el lapso autorizado en su visa o lograron pasar los filtros fronterizos. Tampoco hay capacidad para ir a tocar cada puerta de cada casa o departamento para exigir presentación de documentos. Crear una policía tipo Gestapo, compuesta de unos tres millones de elementos, que recorran cada ciudad, cada barrio, cada calle y cada edificio tocando cada puerta, es claramente utópico, carísimo y además ilegal. Lo que sí han logrado es que es que el sentimiento anti-mexicano haya ido creciendo y sea cada vez más palpable. Lo que pocos señalan es que casi la mitad de los indocumentados son de otras nacionalidades, muchos de ellos indetectables, como por ejemplo: los cien mil canadienses que en un momento dado radican en EUA, sin visa o con visa vencida.
  2. Lo del TLCAN ya ha sido suficientemente discutido y analizado, sólo comentaré que, sorprendentemente, es más fácil para Trump abandonar NAFTA (por sus siglas en inglés) que renegociarlo. En efecto, salir del acuerdo sólo requiere dar un aviso previo, el presidente tiene autoridad para cancelar el arreglo sin aprobación legislativa; en cambio la renegociación implica contar con la aprobación del Congreso, primero para darle la autoridad llamada coloquialmente “Fast Track”, después para aprobar las modificaciones y finalmente, para producir las leyes que permitan instrumentar los nuevos acuerdos en territorio norteamericano.
  3. En cuanto al muro, en primer lugar hay que recordar que, a diferencia del sistema mexicano, en EUA existen diversos regímenes de propiedad en la mismísima frontera. Hay territorios estatales, municipales e incluso de propiedad privada, amén de federales. Y no hay que olvidar que también hay áreas que forman parte de reservaciones de las ancestrales naciones indias. Ya han surgido voces de protesta entre dichas naciones, particularmente en Arizona. Por añadidura, existen áreas protegidas como santuarios de especies en peligro de extinción, hay parques nacionales, zonas reconocidas como hábitat natural de ciertas especies, etc. Toda la rivera del Río Bravo es santuario de aves y sitio donde numerosa fauna acude a abrevar. En otras palabras, también por razones ambientales habría serios obstáculos que superar. Todavía no hemos visto los movimientos de resistencia orquestados por los defensores de medio ambiente, pero tengan la certeza de que vienen.

En otras palabras, de entrada habría innegables dificultades y prohibiciones tanto políticas como legales, del ámbito federal, estatal y hasta de las naciones indias. No puede un presidente tomar una decisión de esa trascendencia de forma caprichosa, arbitraria. Bien puede despotricar a voz en cuello que construirá un muro, pero de eso a que exista siquiera la posibilidad de que suceda hay un mundo de diferencia. Ya se ha anunciado que el proceso de expropiación de propiedades particulares significaría años de trámites. Más aun, en toda el área en la que el río es la frontera faltaría dilucidar exactamente dónde se construiría la barda esa. En medio del cauce no, por razones obvias. Tendría que ser del lado de allá, obvio, pero tampoco en la mera orilla, tanto por razones estructurales (terreno pantanoso) como por ambientales. Si el muro será la representación física de la frontera parecería que tendrán que retroceder unos metros y eso dejaría dicha franja de nuestro lado. ¡Hmmmm!

¿Y el costo apá?

Tal vez como secuela de todos estos problemas que casi nos agobian, surge por ahí la idea de reclamar la ilegalidad del tratado Guadalupe Hidalgo, que no me queda la menor duda de que viola el derecho internacional. Las redes sociales ya se preguntan cuándo recuperaremos esa mitad del territorio que nos robaron en 1848, sin recordar que dicho tratado se firmó 10 años después de que perdimos Texas, así que un eventual reclamo no incluiría el territorio de ese Estado.

Como señalaba, sin duda el tratado “Guadalupe Hidalgo” tiene endeble sustento jurídico, incluso se olvidaron de incluir las islas en el territorio del que nos despojaron. Sin embargo, los  propios promotores del plan ahora propuesto reconocen la casi imposibilidad de conseguir una devolución, por ello anuncian que el objetivo sería obtener una fuerte indemnización (de lo perdido lo que caiga). Pero todo lo anterior dependería de que una Corte Internacional declarara ilegal y por tanto inválido, aquel tratado, sólo que el único tribunal con competencia para dirimir ese tipo de disputas es la Corte Internacional de Justicia de la Haya, cuya jurisdicción para Estados Unidos, es voluntaria. El Estatuto de la Corte señala que cualquier Estado “PUEDE” aceptar dicha jurisdicción o sujetarla a reciprocidad, no se puede obligar a un Estado soberano a sujetarse a ella. Si aceptara tendría que obligarse a cumplir con los términos de la sentencia, pero no hay forma legal de obligar nadie a aceptar dicha jurisdicción. ¿Por qué habrían de aceptar sujetarse a ella? ¿Tenemos algún recurso que los orille a aceptar voluntariamente? Lo mejor es no echar las campanas al vuelo ni dar por hecho que Hollywood será pronto territorio mexicano.

En fin… Esto da para mucho más, faltaría discutir la disponibilidad de recursos adicionales para que nuestros consulados puedan ofrecer asesoría, defensa, apoyo y ayuda a nuestros paisanos, sin olvidar que si bien el confuso sistema legal migratorio de EUA deja muchas puertas abiertas a la defensa, realmente no existe un derecho a la migración. Ese cónsul gringo que nos niega la visa sin razón aparente puede ser tildado de grosero, maleducado y sangrón, pero no está violando ningún derecho humano. Nadie tiene derecho a internarse a un país distinto del suyo, es un privilegio que puede o no otorgar el Estado de destino. Ni siquiera existe obligación de ser cortés y educado al rechazar una petición.

Agregue usted que muchas veces estamos reclamando derechos que nosotros mismos no respetamos. Vea usted cómo insistimos en llamar a nuestros paisanos “ilegales”, cuando las personas no son ni legales ni ilegales, sólo sus conductas pueden calificarse así en determinadas circunstancias. Y ya ni les digo del trato que damos a los centroamericanos en nuestro territorio, para qué hacer corajes.

Luego les platico del asunto de Venezuela.

Saludes

El emba; (con testa tario)

Sé el primero en comentar

Deje un comentario