IV. PETRÓLEO Y GAS: COOPERACIÓN O DESESTABILIZACIÓN

INTRODUCCIÓN

Al término de la Guerra Fría presenciamos escenarios de posibles confrontaciones que no surgen de disputas ideológicas o políticas de poder, sino en torno a la energía y lo relacionado a ella, como son abastecimiento de gas y petróleo y seguridad de las vías para transportarlo. La energía ha pasado a ser uno de los temas de mayor preocupación mundial y el surgimiento de eventuales conflictos pone renovado interés en lugares como el Golfo Pérsico, el Mar Caspio, Nigeria, Angola, Argelia, Sudán, el norte de Siberia, el Mar del Sur de China, Indonesia y América Latina.

El constante florecimiento de las economías de China e India, aunado a la inestabilidad política en el Medio Oriente (Arabia Saudí, Israel, Palestina, Irak), así como en Nigeria, más el conflicto sobre energía nuclear entre la Organización de las Naciones Unidas e Irán, promovido por países miembros de la Organización, ha originado, por una parte, un mayor consumo de petróleo y gas y, por la otra, un constante incremento del precio internacional de estos productos.[1]

Para el doctor García Reyes, el año de 1991 fue un parte aguas en la historia de las relaciones internacionales.  Dicho año se caracterizó por dos acontecimientos que han moldeado el desarrollo de la sociedad internacional a partir de entonces: el triunfo de EUA en la primera Guerra del Golfo Pérsico y el triunfo político militar del capitalismo estadounidense sobre el socialismo.  Ambos acontecimientos dieron origen a una nueva fase de la geopolítica mundial que sustituye a la Guerra Fría y que el Dr. García Reyes llama Neoimperialismo, en el que se rompe el equilibrio de poder que prevaleció desde el término de la Segunda Guerra Mundial, caracterizado por un orden internacional unipolar y la expansión de la globalización y el neoliberalismo.  Las ideas y las estrategias de los geopolíticos estadounidenses, identificados con el ala más ultraconservadora del espectro político de EUA, comenzaron a predominar por encima de la de los europeos y especialmente los ex soviéticos.[2]

En el ámbito petrolero mundial, 1991 representa la fecha en que se registra el tercer reordenamiento de fuerzas favorable para los países consumidores y para las transnacionales petroleras, particularmente las estadounidenses.  El primer control del mercado mundial de hidrocarburos fue el que mantuvo el cartel de las 7 transnacionales petroleras más poderosas del mundo y que va del surgimiento de la industria petrolera mundial hasta el surgimiento de la OPEP;[3] el segundo reordenamiento concluye en la primera guerra del Golfo Pérsico, período en que la URSS, la OPEP, EUA y la Agencia Internacional de Energía (AIE), controlaron el mercado mundial de hidrocarburos.

El surgimiento del nuevo orden petrolero global unipolar, dejó en el abandono energético a las naciones socialistas europeas y a las subdesarrolladas, entre ellas Cuba, Angola, Vietnam, Mongolia y Corea del norte, en tanto que la OPEP se debilitó de manera considerable, al encontrarse dividido en dos grupos: las “palomas” y los “halcones”; las primeras apoyaban el incremento de la producción lo que, aunado a la disminución de la demanda por la crisis financiera del sudeste asiático en 1998, hizo bajar el costo del petróleo.

El triunfo de EUA en la segunda guerra del Golfo Pérsico, en mayo de 2003, podría marcar el debilitamiento del sistema energético unipolar, en el que los actores del cambio son Rusia, en el ámbito mundial, y Venezuela, en el entorno regional.  Rusia participa junto con China, Tadjikistán, Uzbequistán y Kasajastán en el Grupo Shangai, que entre otros puntos aborda el tema energético regional; construye oleoductos y gasoductos para abastecer de hidrocarburos a China, Japón y Corea del sur; se ha negado a vender la empresa rusa Yukos a una transnacional petrolera estadounidense, y muestra una política propia en el precio de gas que vende a Ucrania y otros países de Europa del Este.  Venezuela está cambiando los equilibrios energéticos a nivel regional al impulsar proyectos energéticos regionales como PETROCARIBE, PETROANDINA, PETROSUR y PETROAMÈRICA.[4]

Estos reordenamientos y reacomodos internacionales en materia energética y política, han contribuido a que cada vez exista una mayor inquietud internacional por el constante incremento en el consumo de energía y el panorama nada alentador que presenta la existencia de las reservas energéticas de productos no renovables.  Ambas situaciones han llevado a un permanente aumento de los precios del petróleo y el gas.  Sin duda que las principales economías del mundo, así como las economías que presentan un constante crecimiento, son las responsable de gran parte de la presión alcista experimentada por los precios internacionales de ambos energéticos en los últimos años, al demandar cada día un mayor consumo de energía.

Por otra parte, los grandes países consumidores de energía, como los asiáticos, europeos y norteamericanos, requieren cada vez de mayor cantidad de importación de petróleo y gas, ya que su producción nacional, cuando la tienen, no alcanza a cubrir sus altas demandas.  No siempre las fuentes de abastecimiento de petróleo y gas se ubican en zonas geográficas con estabilidad política, por lo que los grandes consumidores enfrentan una competencia cada vez mayor por mantener fuentes seguras de abastecimiento de energía. Al interior de las regiones consumidoras, el aumento de la competencia plantea problemas tales como los de decidir entre seguir una política nacionalista de seguridad energética o establecer mecanismos de cooperación más estrecha o incluso integración.

Tipos de petróleo: existen tres tipos de petróleo: liviano, con más de 30º API7;[5] pesado entre 30º API y 16º API, y ultrapesado menos de 16º API.  En el mercado, los crudos más deseados son los livianos, como el Brent (45º API) y WTI (47º API).  Los de menos de 16º tienen mercados restringidos pues requieren refinerías especiales en sus lugares de extracción y normalmente en los países de destino, además de que son difíciles y costosos de transportar por gasoducto dada su alta viscosidad, por lo que su primer tratamiento debe ser cercano a los pozos de explotación hasta transformarlos en crudos pesados. Sólo entonces se exportan a refinerías especializadas. En general existen pocas refinerías con infraestructura para refinar este tipo de crudos.[6]

ÁFRICA OCCIDENTAL[7]

Los países de África Occidental que se agrupan en la Comunidad Económica de Estados de África Occidental o ECOWAS, por sus siglas en inglés, cuenta con cerca de 40 mil millones de barriles de reservas de petróleo probadas, es decir, alrededor del 3% del total mundial.  Si tomamos en cuenta las reservas no probadas, esta cifra se elevaría a 93.4 mil millones, o sea 7% del total mundial.  La región suministra a EUA cerca del 18% de sus importaciones anuales de crudo, cifra que se prevé incrementar hasta el 25% antes de 2015.

Nigeria es el mayor productor, con alrededor de 2 millones de barriles de petróleo al día; es el quinto proveedor de petróleo a EUA, y cuenta con importantes depósitos de gas natural.  Sin embargo, la inestabilidad política y los conflictos en el delta del Níger y fronterizos por el control de territorios potencialmente ricos en petróleo, son amenazas latentes a la explotación petrolífera. La membresía de Nigeria en la OPEP, hace que sus exportaciones estén limitadas por las restricciones impuestas por la política de esta Organización.

Dado el creciente interés de EUA en el petróleo africano, en julio de 2005, el Center for Strategic and International Studies (CSIS, con sede en Washington) publicó el informe A Strategic US Approach to Governance and Security in the                                                   Gulf of Guinea, en el que se recomienda que EUA debe convertir la seguridad del Golfo de Guinea en una prioridad de su política exterior con respecto a África y establecer una política sólida en zona.[8]

AMÉRICAS

América Latina:[9] el descubrimiento o agotamiento de petróleo y gas en América Latina y el Caribe, origina cambios en su importancia relativa mundial y en la relación entre los estados de la región, según sean exportadores o importadores de esos productos.  En América Central y el Caribe encontramos dos productores de nivel mundial: Venezuela y México, dos a nivel regional: Trinidad y Tobago y Colombia y dos, Guatemala y Cuba, con una producción que no alcanza para abastecer su consumo interno.

Según el estudio de Genaro Arraigada Herrera[10], si se excluye a la América Central y el Caribe, la región es rica en energía: posee el 10% de las reservas convencionales mundiales (América del Norte, excluido México, posee el 2.5%, África 9.3%, Europa del Este 8%, Asia 4% y Europa Occidental 1.6%), y el 4% de las reservas mundiales probadas de gas, cifra inferior a sus niveles de consumo.  Son exportadoras de petróleo Venezuela, México, Colombia, Ecuador y Trinidad y Tobago; autosuficientes Argentina y Bolivia, y son importadores netos de crudos Perú, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, así como todas las naciones de América Central y el Caribe, salvo Trinidad y Tobago.  Cabría señalar que en esta última área, Cuba y Guatemala producen petróleo, pero en cantidades que no alcanzan a cubrir su demanda interna.

Por países, podemos señalar que Venezuela, cuenta con el 6.0% (80.000 millones de barriles) de las reservas mundiales probadas, siendo la sexta nación más rica en petróleo convencional, después de Arabia Saudí, Irán, Irak, Kuwait y Emiratos Árabes Unidos.  Si se consideran los crudos ultrapasados, las reservas se elevan a 270,000 millones de barriles, lo que la convierte en la mayor reserva petrolera del mundo, superando a Arabia Saudita.  Aporta el 3.9% de la producción mundial.  La baja inversión en la petrolera estatal PDVSA (exploración y explotación) limita la capacidad de elevar los niveles de producción, que se ubican entre 2.7 y 3.1 millones de barriles diarios.  El país dispone de las mayores reservas de gas natural de América latina, 4.2 billones de metros cúbicos; sin embargo, la producción no supera los 40,000 millones, parte importante de la cual es asociada a petróleo. Es decir, no se puede destinar a usos que no sean la explotación de crudos.  Con excepción de Venezuela, no hay otra economía regional donde el aporte del petróleo sea tan elevado en las exportaciones.  México, junto con Venezuela concentra el grueso de las reservas disponibles: 1.4% y produce el 5% a nivel mundial.  Las exportaciones representan el 9.3% del total.

Ecuador cuenta con el 0.4% de las reservas mundiales de crudo pero, según CEPAL, representa más de un tercio de las exportaciones del país. La empresa estatal PetroEcuador se caracteriza por su bajo nivel de eficiencia y su producción ha venido cayendo.  Colombia exporta petróleo en cantidades significativas (25.6% del total de las exportaciones), abastece de gas al occidente de Venezuela, cuenta con enormes reservas de carbón de alta calidad (segundas reservas de la región, después de Brasil) y dispone de abundancia de recursos hídricos.  Sin embargo, la industria tiende a declinar: de 820 mil de b/d en 1999, cayó a 520 mil entre 2003-2005.  Se estima que la capacidad exportadora de petróleo se termine en 2010. Sin embargo, el país ha fortalecido la búsqueda y producción de hidrocarburos (el 80% del territorio no ha sido explorado) mediante la privatización, en un 20%, de la empresa estatal ECOPETROL y el traslado de sus funciones reguladoras a un nuevo organismo: la Agencia Nacional de Hidrocarburos.  La empresa brasileña Petrobras ha sido la principal aliada de Colombia, se ubica como una de las principales productoras detrás de Ecopetrol, British Gas y Occidental y una de las primeras en exploración.

Argentina: cuenta con el 0.3% de las reservas mundiales de petróleo; entre 1993 y 2003 las exportaciones representaron el 11.5% de las exportaciones totales del país. Sin embargo, la explotación petrolífera no crece al ritmo de la demanda interna, de modo que se estima que el saldo comercial por este rubro irá disminuyendo. Cuenta con importantes reservas de gas, que requieren de fuertes inversiones para exploración y explotación; el 77% de las exportaciones de gas natural eran destinadas al mercado chileno.  En la década de los 90 aplicó una política energética fundada en una agresiva privatización, una fuerte desregulación y los contratos de concesión con tarifas en pesos convertibles a una paridad de un dólar un peso. El impacto inicial fue de un crecimiento de 4.5% y 5.5% para petróleo y gas, respectivamente, que se basaron en sobreexplotación de las reservas conocidas sin inversión en exploración, producción y transporte, lo que dañó los abastecimientos futuros y la relación empresas-gobierno. El gobierno desea desarrollar las cuencas marítimas hidrocarburíferas, con la colaboración de Venezuela o Brasil, y fortalecer su programa de energía nuclear con inversiones de 3,500 millones de dólares para construir una planta a base de uranio enriquecido, terminar la central de Atucha II, cuya construcción estaba paralizada desde 1994, y extender la vida útil de la actual planta de Embalse.

Bolivia, la nación más pobre de América del Sur, es autosuficiente en hidrocarburos.  Entre 1993 y 2003 las exportaciones de petróleo representaron el 3.9% de las exportaciones totales, en tanto que las importaciones de esos mismos productos fueron el 4.8%. A partir de 1998 las reservas de gas se multiplicaron por diez, lo que la hizo sobreabundante de gas natural y convertirse en el pulmón gasífero del Cono Sur, pues le permite atender las necesidades de Brasil, Argentina, Uruguay y Chile.  Petrobras es la mayor empresa en la producción de gas, cuyos campos fueron nacionalizados.

Brasil: posee el 0.9 de las reservas mundiales de crudo; produce el 75% del petróleo que consume (1,850 millones bpd); el 70% de sus importaciones proviene de proveedores de fuera de la región, como Nigeria y Argelia, con los que mantiene importantes líneas de crédito, y países del Asia Pacífico; también produce dos tercios del gas natural que utiliza (cuenta con 400,000 millones de metros cúbicos de reservas), el resto lo importa de Bolivia, con el que mantiene una gran vinculación. Cuenta con las mayores reservas probadas de carbón; es el más importante productor mundial de etanol, junto con EUA produce el 70% de este tipo de combustible. En sus esfuerzos por lograr su autoabastecimiento de petróleo y gas, inició una política de apertura del sector a empresas privadas, la que se inició con la entrega de las funciones reguladoras de la empresa estatal Petrobras, a la Agencia Nacional del Petróleo.  El estado mantiene el 30% de la propiedad y el 55% de los derechos políticos de Petrobras, empresa que destaca por su capacidad en exploración en aguas profundas y por realizar una intensa actividad internacional: compras de acciones en concesiones de exploración en Guinea Ecuatorial, Nigeria y Libia, y de activos de distribución de Shell en Colombia, Paraguay y Uruguay; firma de un memorando de entendimiento asociado a la compra de una refinería en EUA; creación de una filial de importaciones de Metanol en Japón; adjudicación de una exploración de gas costa afuera en Venezuela y Colombia; compra de las distribuidoras de gas natural Gaseba y Conecta en Uruguay; así como  hallazgos y producción de gas natural en aguas profundas en el Golfo de México, adjudicándose más de 53 concesiones de exploración de gas.  La empresa tiene altos estándares de eficiencia y un nivel de inversiones muy elevado, que se estima en 11,000 millones de dólares anuales.

Chile: produce el 4% y no más del 20% del petróleo y gas que consume, respectivamente; el 70% de sus importaciones provienen de países de la región, sobre todo de Argentina, que hasta recientemente exportaba el 77% de sus exportaciones de gas natural al mercado chileno.  La demanda de Bolivia por obtener una salida al mar a través de territorio chileno, ha dificultado la exportación de gas boliviano a Chile. Sin embargo, se ha incrementado la venta de gas boliviano a la Argentina, que a su vez le permite a Buenos Aires mantener exportaciones de gas a Santiago.  Entre 1993 y 2003 las importaciones de petróleo crudo y combustibles derivados, representó el 10.3% de las importaciones nacionales. Chile ha venido impulsando la construcción de plantas hidroeléctricas en el sur, el fortalecimiento de las centrales termoeléctricas a carbón, sobre todo en la zona norte, y de ciclo combinado.  Para llevar adelante su política energética Chile cuenta con ENAP, empresa estatal que goza de prestigio internacional en el área de refinación, tiene inversiones en los mercados downstream en Ecuador y Perú, participa en la explotación de petróleo en Ecuador, ha vendido sus derechos en Colombia y explora posibilidades de inversión en Venezuela.

Perú en 2005 importó el 22% del petróleo que consumió. Las reservas probadas de gas natural son 4.7 veces las reservas de petróleo crudo.  Uruguay y Paraguay no producen petróleo y gas, pero Paraguay es autosuficiente en materia de energía, dada la producción hidroeléctrica a través de los acuerdos con Brasil (Itaipú) y Argentina (Yacyretá).  Entre 1993 y 2003 las importaciones de petróleo crudo y combustibles derivados fueron el 9.5% de las importaciones de Paraguay, en tanto que en Uruguay, el más vulnerable de la región desde el punto de vista energético, representó el 10.45%.

Por otra parte, habría que mencionar, aunque sea brevemente, la existencia de varios mecanismos de cooperación energética en la región que buscan apoyar el desarrollo económico de los países que carecen de energía, mediante financiamientos y créditos blandos.  Los principales mecanismos son:

Acuerdo de San José: firmado en agosto de 1980 entre México y Venezuela, cada uno del cual suministra hasta 80,000 barriles diarios de crudo o productos refinados a once países del área (Belice, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá, Haití, República Dominicana, Barbados y Jamaica), a precios del mercado internacional pero con líneas de crédito que cubren entre el 20% y el 25% del costo total del combustible.

PetroCaribe creado por Venezuela en junio de 2005; comprende Antigua y Barbuda, Bahamas, Cuba, Grenada, Guyana, San Cristóbal y Nevis, Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas y Surinam, Belice, Jamaica y República Dominicana.  Se vende el crudo a precios de mercado, con un financiamiento de largo plazo que está en relación con el aumento de los precios internacionales.  A mayor precio del barril, mayor la parte de la factura petrolera que goza de facilidades financieras: 30% cuando el precio es entre 40 y 50 dólares; 40% si el barril cuesta entre 50 y 100 dólares, y 50% si llega a más de 100 dólares.

Acuerdo Venezuela-Cuba: según información disponible Venezuela envía a Cuba 90,000 barriles por día a un precio que se estima en dos tercios del valor de mercado. Cuba consume 120,000 bpd, dos tercios de los cuales los produce internamente.  Por tanto, de los 90,000 barriles que entrega Venezuela, 40,000 son destinados al consumo interno y 50,000 reexportados a los mercados mundiales.  A cambio, Venezuela recibe entre 30,000 y 50,000 profesionales cubanos, especialmente en las áreas de medicina, educación y deportes.

Estados Unidos de América:[11] la mayor economía del mundo, la más avanzada tecnológicamente, la mayor potencia militar y la más grande consumidora de energía, depende excesivamente de la importación de petróleo procedente de algunas de las zonas más inestables.

Para comprender mejor la dependencia que mantiene este país del petróleo de importación, cabría señalar que con menos del 5% de la población mundial, EUA es el mayor consumidor de petróleo del mundo, por lo que el incremento constante del precio del petróleo afecta directamente a su economía e influye considerablemente en la balanza comercial estadounidense.  Se estima que en 2005 la erogación por la compra de petróleo representó la tercera parte del déficit comercial de EUA.

El país consume 20 millones de barriles diarios, lo que representa el 25% del consumo mundial, y de ellos el sector transportes absorbe el 70%: los automóviles utilizan alrededor de nueve millones de barriles y el resto hasta el 70% lo consumen los camiones, la maquinaria pesada y algunas centrales eléctricas.  Sin embargo, la producción interna del energético representa el 9% del total mundial y el país posee menos del 3% de las reservas probadas mundiales. Entre 1990 y 2005 las importaciones estadounidenses de petróleo aumentaron en 6 millones de barriles al día, igual al total de la demanda china.  Las importaciones de petróleo representan el 60% del consumo interno total y las proyecciones indican que antes de 2025 importará más del 70%. Se estima que en 2006 los estadounidenses gastaron más de 600,000 millones de dólares en compras relacionadas con el petróleo.

La seguridad en el abastecimiento del crudo es un factor determinante en la formulación y ejecución de la política exterior estadounidense, la cual está determinada por la garantía de su suministro, que se ha convertido en un asunto de seguridad nacional. El despliegue del poder militar estadounidense en el mundo tiene como objetivo, en parte, proteger las vías de abastecimiento. La presencia militar en el Golfo Pérsico, en el Medio Oriente y el despliegue militar en Irak, tienen ese fin.

Las principales fuentes de abastecimiento de petróleo de EUA son Latinoamérica y Medio Oriente; Canadá, México, Venezuela y Nigeria, suministran entre el 5% y el 8% de la demanda diaria estadounidense de petróleo.  Regionalmente, las importaciones de Latinoamérica representaron el 34% de las importaciones estadounidenses de crudo en 2005; Oriente Medio suministró el 24%; África el 19%; Canadá el 16%, y Europa y Asia el 7%.

La inestabilidad en Oriente Medio incrementa el carácter estratégico de los recursos energéticos de Latinoamérica para EUA. Colombia produce más petróleo que algunos de los países del Golfo Pérsico y exporta la mayor parte del mismo a las refinerías de Texas y Luisiana, por lo que la estabilidad de ese país es una prioridad de la política de seguridad estadounidense en la región.  El apoyo financiero estadounidense a través del “Plan Colombia”, iniciado en 2000 y que busca fortalecer la estabilidad en este país, ha rebasado los 4,500 millones de dólares. Colombia se ha convertido en el principal receptor de ayuda financiera estadounidense de todo el mundo después de Israel y Egipto. Venezuela es el cuarto proveedor de petróleo a EUA, tras Arabia Saudita, México y Canadá; el 60% (1.5 millones de barriles al día) de las exportaciones venezolanas tienen como destino EUA.

Cabría tener presente que siempre ha sido una preocupación del gobierno estadounidense mantener una autonomía en materia energética. En 1971 el presidente Nixon elaboró el “Proyecto Independencia”, que tuvo como fin lograr la autosuficiencia de EUA en materia energética antes de 1980. En 1979 el presidente Carter señaló que el país “nunca volvería a utilizar más petróleo extranjero que el utilizado en 1977”.  Por su parte, el Presidente Bush ha buscado incrementar la producción nacional de gas y petróleo.

En agosto de 2005, la administración estadounidense formuló el primer Plan Nacional de Energía después de más de una década, con el cual se fomenta la eficiencia y el ahorro energéticos, promueve fuentes de energía renovable y alternativa, busca reducir la dependencia estadounidense de las fuentes de energía extranjeras, incrementar la producción nacional, modernizar la red eléctrica y fomentar la expansión de la energía nuclear.  En su discurso ante el Congreso, en enero de 2006, el presidente Bush anunció una Iniciativa de Energía Avanzada, que comprende mayores recursos en tecnologías con el fin de “poner fin” a la adicción de EUA al petróleo y fijó la meta de sustituir más del 75% de sus importaciones de petróleo de Oriente Medio antes de 2025. No obstante los esfuerzos realizados, en la actualidad el país depende más que nunca del petróleo extranjero.

Una solución al problema de consumo tan alto de energéticos en EUA sería el incremento al impuesto sobre la gasolina y promover la inversión en investigación sobre tecnologías de fuentes renovables de energía.

ASIA-PACÍFICO

Aspectos generales: la escasez y creciente demanda de recursos energéticos en Asia ha convertido a este Continente en dependiente de las importaciones de energía de regiones con inestabilidad política, como el Medio Oriente.  El reto para los países asiáticos es mantener su creciente desarrollo económico con precios cada vez más altos de petróleo y gas, así como con fuentes de abastecimiento ubicadas en zonas conflictivas.

Demanda energética: este Continente ha experimentado un fuerte crecimiento económico en los últimos años y lo más probable es que se mantenga en el futuro: China sigue registrando un crecimiento superior al 9% anual; el sur de Asia crece una media aproximada de 7% anual; el sudeste experimenta un crecimiento anual del 5% al 6%; Corea del Sur y Taiwán presentan tasas de crecimiento de entre el 3% y el 4%, e incluso Japón está experimentando una recuperación, al crecer un 3% en 2004 y 2005.  Este crecimiento constante, incluido el incremento de vehículos de motor, ha demandado un incremento en el consumo de energía, especialmente de los dos principales hidrocarburos: gas y petróleo.

Según cifras citadas por Paul Isbell, entre 1990 y 2003, la demanda anual de petróleo a nivel mundial creció una media del 1.3%, mientras que la de China y la India juntas aumentó en un 7% anual. Esos dos “nuevos gigantes emergentes” han provocado cerca del 40% del crecimiento de la demanda mundial de petróleo desde 1990 y el conjunto de Asia fue responsable de aproximadamente el 75% de dicho aumento.[12] Se estima que para 2025 el consumo de energía de Japón, Corea del Sur, China e India represente el 25% del total mundial, en tanto que el petróleo represente el 22% del consumo mundial.

Cabría señalar que China es el segundo país del mundo en consumo de petróleo, lo cual se explica por ser una de las economías de mayor crecimiento y se prevé que su demanda se incremente en un 150% antes de 2020.  En la actualidad, este país importa la mitad del petróleo que consume y su demanda crece siete veces más rápido que la de EUA.  Al igual que EUA, China depende cada vez más del petróleo del Medio Oriente, donde se prevé una competencia                                                   férrea entre ambos países, que pueden llegar a considerarse como amenaza a sus intereses y seguridad nacional. A fin de asegurar el abastecimiento de petróleo, Pekín ha celebrado acuerdos en materia de petróleo con lugares tan diversos como Siberia, Sudán, Indonesia, Irán, Canadá y Cuba.

Según el estudio de Isbell, desde al año 2000 y hasta mediados de la década, la demanda mundial de petróleo creció en 7 millones de barriles diarios (mbd), de los cuales 2mbd (cerca del 30%) fueron a China, país que emplea petróleo para cubrir el 25% de sus necesidades energéticas fundamentales (el carbón ocupa actualmente el lugar principal, con un 70%).  En 2004 la demanda de petróleo aumentó en un 16% en China, 12.4% en Singapur, 9.2% en Tailandia y en más de un 5% en toda la región de Asia-Pacífico (muy superior al aumento mundial del 3.8%). En 2005 el consumo asiático de petróleo superó por primera vez al de Norteamérica y la mitad del crecimiento total del consumo de petróleo previsto para los próximos 15 años estará motivado por Asia.

Por lo que se refiere al gas natural, su consumo se ha incrementado considerablemente en la región de Asia-Pacífico; entre 1990 y 2004 en China y la India prácticamente se triplicó y se estima que el consumo de China, que a mediados de la década fue de 30,000 millones de metros cúbicos, podrá incrementarse en un 700% para el año 2020.

Habría que tener presente que mientras que los países integrantes del G-7 consumen 18.6 barriles de petróleo per cápita al año (Japón 16 y EUA más de 25), los países asiáticos en desarrollo, muy poblados, consumen 1.7 millones de barriles (China 1.6), lo cual hace prever que la demanda asiática de energía crezca mucho más en el futuro, ejerciendo presión sobre la oferta de gas y petróleo.

Fuentes de energía: las reservas de gas y petróleo en Asia-Pacífico son insignificantes; si se excluye a Asia central que es exportador neto de ambos, la región produce cerca del 10% del petróleo mundial pero consume casi el 30%, y posee el 3.4% de las reservas probadas, menos que cualquier otra región salvo Europa, que cuenta con el 2%. Cuatro de los diez principales países consumidores de petróleo del mundo son asiáticos: China, Japón, India y Corea del Sur, y cinco de las diez entidades importadoras de petróleo también son de esa región: Japón, China, Corea del Sur, India y Taiwán.

En el Continente de Asia, la región del este, sin contar a Japón, importa el 60% de sus necesidades de petróleo; el sur el 70% y el sudeste el 28%, ya que produce Vietnam, Malasia e Indonesia.  En comparación, el G-7 importa el 59% y EUA el 56%. Por país, China importa el 36% del petróleo que necesita y Japón prácticamente todo.

En el Pacífico, el único país que exporta petróleo es Papúa Nueva Guinea y la región importa cerca del 45% del petróleo que consume.

Respecto al gas, la región produce el 13% del gas mundial, consume 14.8%, y sus reservas representan el 8.3% del total mundial, equivalentes a las de África y el doble de las de Latinoamérica, Norteamérica y Europa, cada una con alrededor de un 4%, pero muy inferiores a las de la antigua Unión Soviética (31%) y Medio Oriente (41%). Lo anterior hace prever que la dependencia de las importaciones de gas y petróleo seguirá aumentando.

Se estima que para 2025 las importaciones de petróleo de los principales países asiáticos serán las siguientes:[13]

CHINA 10.2 mbd   71 % de la demanda cubierto por importaciones

INDIA   4.5 mbd   87 %

JAPÓN   4.0 mbd 100 %

COREA DEL SUR   2.5 mbd 100 %

TOTAL DE ASIA 29.0 mbd   79 %

EUROPA    80 %

EUA    72 %”

En resumen, el crecimiento económico de los países de Asia, su creciente demanda de energía y su dependencia cada vez mayor de las importaciones, sobre todo petróleo, ha contribuido a la volatilidad del mercado petrolero y al incremento del precio del energético, lo cual pondrá a prueba el desarrollo de la región en su conjunto.  Las iniciativas de cooperación regional, como la Iniciativa Qingdao 2004 auspiciada por el Diálogo de Cooperación Asiática y que agrupa a 25 Estados que pretenden fomentar la infraestructura energética, no han tenido mayor éxito.

Rusia: cuenta con las mayores reservas de gas del mundo y es el segundo exportador de petróleo, después de Arabia Saudita.  Se estima que para el año 2025 Rusia suministrará el 70% del gas natural que consuma Europa Occidental, lo cual hace prever un eventual uso del gas ruso como arma de presión e imposición de políticas en el viejo continente.  Moscú domina todas las rutas hacia los mercados occidentales del petróleo procedentes del Caspio y Asia Central, por lo que EUA impulsó el proyecto del oleoducto Bakú-TiflisCeyhan (BTC), que lleva el petróleo del Caspio a los mercados mundiales a través de Georgia, sin pasar por Rusia cuya apertura, en octubre de 2005, representó un golpe a la industria petrolera rusa.

MEDIO ORIENTE

El petróleo le da una importancia geopolítica y estratégica a la región del Medio Oriente; dos terceras partes de las reservas mundiales probadas (unos 690,000 millones de barriles) se encuentran en la inestable región del Golfo Pérsico.  Arabia Saudita mantiene las mayores reservas y le siguen en importancia Irán, Irak y Kuwait.  Alrededor del 40% del petróleo vendido en todo el mundo pasa por el Estrecho de Ormuz.  Es por ello que EUA tiene como una de sus prioridades de política exterior, asegurar el suministro de petróleo del Oriente Medio.

Según estudios del Instituto Elcano, el costo militar de la presencia estadounidense en el Golfo Pérsico se estima en alrededor de 50,000 millones de dólares al año; la guerra del Golfo, en 1991, costó a Washington unos 60,000 millones de dólares y unos 30,000 millones la Guerra de Irak, en 2003. En total, EUA ha gastado alrededor de 1,000 millones de dólares solamente en asegurarse el petróleo de Oriente Medio, desde 1990.

Golfo Pérsico: la región del Golfo Pérsico concentra cerca del 66% de las reservas probadas de petróleo del planeta (670 mil millones de barriles) y tiene más de mil billones de pies cúbicos de gas natural, lo que la convierte en el principal yacimiento de energéticos del planeta y la más importante en términos geopolíticos,[14] y por ello se comprende el permanente interés de EUA de mantener el control de la zona y de los flujos de energéticos, mediante bases y presencia militares.

En la primera Guerra del Golfo los EUA lograron la expulsión de las tropas iraquíes de Kuwait y el fortalecimiento y consolidación de su presencia militar en la región, a través de la construcción de bases militares que buscaban contribuir a hacer frente a la amenaza que representaba el gobierno iraquí para la seguridad de las monarquías feudales de la región y controlar las fuentes de abastecimiento energético.[15]

La década de los noventa fue la época de consolidación de la presencia de las fuerzas armadas estadounidenses en la región, en donde el Emirato de Qatar se convirtió en la base militar más importante de EUA.  Los ataques en Nueva York y Washington en septiembre de 2001 ocasionaron la promulgación de la Doctrina Bush en torno a la “guerra contra el terrorismo”, lo que hizo de la permanencia de las bases militares en el Golfo Pérsico una muestra de apoyo incondicional a Washington en una época de paranoia en torno a la seguridad internacional[16] 20.  Asimismo, el gobierno estadounidense logró posesionar tropas en Asia Central (Turquestán) y llevó a cabo la operación militar de intervención en Irak y el consecuente derrocamiento y fusilamiento del presidente nacionalista Saddam Hussein. Cabría recordar que en el subsuelo iraquí hay 110,000 millones de barriles de crudo, lo que lo convierte en la segunda reserva petrolera del planeta.

Otro gobierno de la región que se interpone en los planes de EUA en la región del Medio Oriente es la teocracia que gobierna Irán, país que goza de una situación geoestratégica de importancia ya que une a las dos regiones más importantes del mundo en términos energéticos: el Golfo Pérsico y la Cuenca del Mar Caspio, además de que cuenta con la tercera reserva petrolera del mundo y la segunda reserva de gas, con 89,000 millones de barriles de crudo y 812 billones de pies cúbicos de gas respectivamente.[17]

Las amenazas de Washington en contra de Teherán, a consecuencia de la construcción de siete reactores nucleares, han puesto a Irán en la mira de la máquina bélica estadounidense.  Sin embargo, una acción militar “aliada” en este país traería consecuencias impredecibles, dado las características de Irán: 71 millones de habitantes, realización de elecciones que llevan a la dirigencia del país a las personas más votadas, capacidad armamentista y alianzas políticas del país con Rusia, Japón, India, China.

Sin embargo, hay que tener presente que la principal reserva de petróleo del mundo es Arabia Saudita, en cuyo subsuelo se concentran 250 mil millones de barriles.

CONCLUSIÓN

Después del período conocido como guerra fría, una serie de temas de la agenda internacional han venido a influir y definir en algunos casos el comportamiento de los estados.  Sin duda que la producción, distribución, rutas de abastecimiento y consumo de fuentes no renovables de energía, como son el petróleo y gas, determinan el comportamiento en materia de política exterior de muchos países, ya que el mantenimiento del desarrollo o florecimiento de las economías, como las asiáticas, dependen de ello.

El tema se complica, toda vez que los principales centros consumidores no son a su vez productores importantes de los energéticos, los cuales requieren ser importados en fuertes cantidades, de países o zonas geográficas con diferencias o diversos grados de desestabilización.

Por otra parte, los principales centros consumidores de energía desarrollan intensos esfuerzos, que se remontan al ámbito militar, a fin de mantener la seguridad de su abastecimiento.  Ello puede llevar a situaciones de conflicto o choque que podría poner en peligro la paz y la seguridad internacionales.

Ante este peligro, se hace indispensable que prevalezca un espíritu de cooperación compartida tanto entre los países consumidores, así como entre los productores, a fin de mantener la seguridad de los abastecimientos y el desarrollo de las economías productoras.

El dilema es la cooperación compartida para el desarrollo de productores y consumidores de los energéticos no renovables, o el surgimiento de focos de tensión o desestabilización, con consecuencias impredecibles. Asimismo, es indispensable el establecimiento de programas para lograr fuentes nuevas y renovables de energía, no contaminantes y sustentables.

 


[1] El 14 de julio de 2015 la Alta Representante de la Unión Europea, Frederica Mogherini, anunció oficialmente el acuerdo entre Irán y las seis potencias internacionales (China, EE.UU., Francia, Inglaterra, Rusia y Alemania) para limitar el programa nuclear iraní a cambio de levantar las sanciones internacionales y multilaterales en una conferencia de prensa junto con el ministro de Exteriores de Irán, Mohammad Javad Zarif.

[2] Tomado de Arriagada Herrera, Genaro:  Petróleo y gas en América Latina. Un análisis político y de relaciones internacionales a partir de la política venezolana, Documento de Trabajo (DT) 20/2006, Septiembre de 2006; área: Economía y Comercio Internacional; Real Instituto Elcano de Estudios Internacionales y Estratégicos, FCPyS-UNAM http://mx.geocities.com/cegesen/NUEVOORDEN.htm

[3]  La Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), es una organización intergubernamental creada en la Conferencia de Bagdad en septiembre de 1960, con el fin de unificar las políticas petroleras de los países miembros, asegurar la estabilización del mercado petrolero y un abastecimiento seguro, eficiente, económico y regular a los consumidores.  La intención fue ayudar a los países productores para que  reivindiquen sus derechos a explotar en su propio beneficio sus recursos naturales.  Los países fundadores son: Irán, Irak, Kuwait, Arabia Saudita y Venezuela.  A estos cinco miembros fundadores se unieron posteriormente: Qatar (1961), Indonesia y Libia (1962), Emiratos Árabes Unidos (1967), Argelia (1969), Nigeria (1971), Ecuador (1973) que suspendió su membresía de diciembre de 1992 a octubre de 2007; Angola (2007) y Gabón (1975-1994). García Reyes Miguel, FCPyS-UNAM, http://mx.geocities.com/cegesen/NUEVOORDEN.htm

[4]  García Reyes Miguel, FCPyS-UNAM, http://mx.geocities.com/cegesen/NUEVOORDEN.htm

[5] API (American Petroleum Institute), los grados, miden la densidad del petroleo, ver www.api.org

[6]  Tomado de Arriagada Herrera, Genaro: Petróleo y gas en América Latina. …. Op cit.

[7]  Soeren Kem “Cómo la demanda de petróleo determina la política exterior estadounidense”, traducción del inglés; Real Instituto Elcano, Cuadernos de Energía, No 13, junio 2006.  Los datos sobre las regiones o países petroleros fueron tomados de este estudio.

[8] Cita en Soeren Kem “Cómo la demanda …” op cit.

[9] Arriagada Herrera, Genaro:  Petróleo y gas en América Latina. … op cit.

[10] Ídem

[11] Soeren Kem “Cómo la demanda de petróleo determina la política exterior estadounidense” … op cit.

[12] Paul Isbell “El gran creciente: el cambiante escenario energético de Eurasia”, Política Exterior, marzo-abril 2006. El original de este documento es una versión inglesa de un artículo escrito originalmente para aparecer como capítulo del Anuario Asia Pacífico 2005 (CIDOB-Casa Asia-Real Instituto Elcano), publicado en el otoño de 2006.

[13]  Idem.

[14]  Salgo Valencia, Alejandro “La geopolítica energética del Medio Oriente en el nuevo escenario de la política Internacional, FACPYS-CEGESEN  http://mx.geocities.com/cegesen/documentos/mediooriente1.html

[15]  Qatar se ha convertido en la base militar estadounidense más grande del mundo fuera de EUA

[16]  Salgo Valencia, Alejandro “La geopolítica …. Op. Cit.

[17]  Arabia Saudita cuenta con la mayor reserva petrolera del mundo: 250 mil millones de barriles de petróleo, lo que lo convierte en una pieza muy importante en la región.

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